Cómo organizar el repaso de un examen en 4 días
AulaPeral · · 4 min de lectura
El examen es el viernes y hoy es lunes. Cuatro tardes dan para prepararlo si cada una tiene su tarea y la última se dedica a un examen de práctica.
Por qué cuatro tardes y no la víspera entera
Repartir el estudio en varios días es una de las dos técnicas que la revisión de Dunlosky y otros valoró con utilidad alta [1]. Un análisis de 317 experimentos sobre memoria encontró lo mismo: el mismo tiempo de estudio repartido en sesiones separadas deja más recuerdo que concentrado en una sola [2].
¿Cuánto hay que separar las sesiones? En otro estudio, con más de 1.350 participantes, el mismo equipo buscó la mejor separación entre dos sesiones de estudio según cuándo llegaba el examen. Con el examen a una semana vista, el mejor resultado salió separando las sesiones entre un 20 y un 40 % de ese tiempo, más o menos de uno a tres días [3]. Ese estudio no probó exámenes a cuatro días, pero si se aplica la misma proporción, sale volver al tema más o menos cada día.
Antes de empezar: qué entra
El lunes, diez minutos para hacer la lista de lo que entra: los apartados del tema, las páginas del libro, las fichas de clase. Si no está claro, que se lo pregunte al profesor al día siguiente. Con esa lista delante sabéis los dos cuánto queda.
El plan
- LunesLeer el tema y escribir lo que recuerda
- MartesPreguntas de todo el tema, sin mirar
- MiércolesLos fallos del martes y ejercicios mezclados
- JuevesExamen de práctica y a la cama a su hora
- ViernesExamen
Lunes, cuatro días antes: entender y ver qué falta
Lee el tema una vez entero, con calma y con el cuaderno al lado. Lo que no entienda lo apunta, porque todavía tiene tiempo de preguntarlo en clase. Al terminar, cierra el libro y escribe en un folio lo que recuerde de cada apartado de la lista. Es la primera práctica de recuperación del plan (la explicamos en Releer no es estudiar). Los apartados que se le queden en blanco marcan por dónde empezar el martes.
Martes, tres días antes: preguntas sin mirar
Le toca contestar preguntas de todo el tema sin el libro delante: las del final de cada apartado, las de los ejercicios de clase o las que escriba él. Las contesta por escrito, luego las corrige con el libro y apunta en una hoja aparte las que ha fallado o ha dejado a medias. Con esa hoja trabajará el miércoles y el jueves.
Miércoles, dos días antes: los fallos y ejercicios mezclados
Empieza por la hoja de fallos: vuelve a contestar esas preguntas sin mirar. Las que acierta, las tacha.
Después, ejercicios. En Matemáticas, Física o Química, que mezcle los tipos de problema en vez de hacer diez seguidos del mismo. En un estudio con 126 alumnos de 12 y 13 años, cada alumno practicó durante tres meses unos tipos de problema por bloques, diez seguidos del mismo, y otros mezclados. En un examen sorpresa un mes después, acertaron el 74 % de los problemas que habían practicado mezclados y el 42 % de los que habían practicado por bloques [4]. Cuando los problemas vienen mezclados tiene que decidir qué método pide cada uno, y en el examen nadie se lo va a decir. Si el tema tiene tres tipos de problema, que los haga alternados.
En las asignaturas de memorizar, fichas de pregunta y respuesta con lo que siga en la hoja de fallos.
Jueves, la víspera: examen de práctica
Un examen como el de verdad: preguntas de todo el tema, sin libro y con reloj, el tiempo que dure el de clase. Lo corrige él con el libro, o tú si tenéis las soluciones. Lo que falle va a la hoja de fallos, y el resto de la tarde repasa solo esa hoja. La víspera no empieza nada nuevo.
Y a la cama a su hora. Dormir después de estudiar ayuda a asentar lo estudiado: según la revisión de Susanne Diekelmann y Jan Born, mientras dormimos se consolida en la memoria lo aprendido durante el día [5]. La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomienda de 9 a 12 horas de sueño entre los 6 y los 12 años, y de 8 a 10 entre los 13 y los 18 [6].
Viernes por la mañana
Si quiere, puede mirar la hoja de fallos diez minutos mientras desayuna, sin volver a abrir el tema entero.
Si las cuentas no salen
- Solo hay dos días. El primero, lunes y martes juntos: leer y contestar preguntas. El segundo, miércoles y jueves: fallos, ejercicios y examen de práctica.
- Dos exámenes la misma semana. Cada asignatura con su plan, alternadas en la misma tarde. Mejor un rato de cada una cada día que dos tardes enteras de una sola, porque así cada tema se repasa en más días distintos.
- En Primaria. Sesiones más cortas, y tú haces de examinador con el libro abierto.
Lo que te toca a ti
Hacer el plan con él el lunes y dejarlo a la vista, en la nevera o en su mesa. Cada tarde, preguntarle qué ha fallado hoy, y no cuántas horas ha estado. Si la hoja de fallos encoge de martes a jueves, el plan va bien.
Fuentes
- Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J. y Willingham, D. T. (2013). Improving students’ learning with effective learning techniques. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4–58. doi.org/10.1177/1529100612453266
- Cepeda, N. J., Pashler, H., Vul, E., Wixted, J. T. y Rohrer, D. (2006). Distributed practice in verbal recall tasks: A review and quantitative synthesis. Psychological Bulletin, 132(3), 354–380. doi.org/10.1037/0033-2909.132.3.354
- Cepeda, N. J., Vul, E., Rohrer, D., Wixted, J. T. y Pashler, H. (2008). Spacing effects in learning: A temporal ridgeline of optimal retention. Psychological Science, 19(11), 1095–1102. doi.org/10.1111/j.1467-9280.2008.02209.x
- Rohrer, D., Dedrick, R. F. y Stershic, S. (2015). Interleaved practice improves mathematics learning. Journal of Educational Psychology, 107(3), 900–908. doi.org/10.1037/edu0000001
- Diekelmann, S. y Born, J. (2010). The memory function of sleep. Nature Reviews Neuroscience, 11(2), 114–126. doi.org/10.1038/nrn2762
- Paruthi, S. y otros (2016). Recommended amount of sleep for pediatric populations: A consensus statement of the American Academy of Sleep Medicine. Journal of Clinical Sleep Medicine, 12(6), 785–786. doi.org/10.5664/jcsm.5866