Cómo preguntarle la lección a tu hijo sin saberte el tema
AulaPeral · · 4 min de lectura
Mañana tiene examen de Matemáticas: dividir con dos cifras. Te pide que le preguntes y tú no te acuerdas de cómo se hacía. No pasa nada. Para tomarle la lección no hace falta saber la materia: hace falta tener la respuesta delante.
Por qué funciona preguntarle
Cuando le preguntas, tiene que sacar la respuesta de memoria. Ese esfuerzo es lo que fija lo estudiado. Se llama práctica de recuperación, y es una de las dos técnicas que la revisión de Dunlosky y otros valoró con utilidad alta [1]. Lo contamos con más detalle en Releer no es estudiar.
Tu papel no es explicarle el tema. Es hacerle la pregunta, escuchar lo que contesta y compararlo con la respuesta. Eso lo puede hacer cualquiera.
Lo que necesitas antes de empezar
- Preguntas con su respuesta. Las del final del tema, si el libro trae las soluciones; las que haya escrito él al estudiar; o las de un ejercicio que ya corrigieron en clase.
- Lo que tiene que decir. No hace falta que repita la respuesta palabra por palabra. Antes de preguntar, subraya dos o tres ideas que no pueden faltar. Con eso decides si lo sabe.
- Diez minutos sin pantallas. En la cena, en el coche o antes de dormir.
Un ejemplo: dividir con dos cifras
Pregunta: «En 97 : 23, ¿cuántas veces cabe 23 en 97?». Respuesta: cabe 4 veces, porque 4 × 23 = 92, y 5 × 23 = 115 ya se pasa. Sobran 5, que es el resto.
Lo que tiene que decir: «cabe 4» y «sobran 5». Si dice que cabe 4 pero no sabe qué hacer con lo que sobra, lo sabe a medias.
Y para comprobar la división no hace falta rehacerla: se multiplica el divisor por el cociente y se suma el resto. 23 × 4 + 5 = 97. Si sale el número del principio, está bien.
No hace falta que te acuerdes de todo esto: basta con que lo tengas delante mientras le preguntas.
Con la respuesta delante puedes tomarle la lección de un tema que no recuerdas, o que en clase han explicado de otra manera que tú.
Cómo preguntar
- En voz alta y sin el libro a la vista. El libro lo tienes tú.
- Déjale tiempo. Cuenta hasta cinco antes de ayudar. Los huecos que salen al intentar recordar son justo lo que hay que repasar.
- Que lo diga con sus palabras. Si lo recita de corrido, pídele otro ejemplo: «¿Y en 864 : 32?».
- Apunta cómo ha ido cada pregunta: lo sabe, a medias o no lo sabe. Con tres casillas basta.
Corrige en el momento
Si falla, dile la respuesta buena y que la repita. En un experimento con 258 personas que aprendían palabras de otro idioma, dar la respuesta correcta después de un error multiplicó por casi seis lo que recordaban una semana después. Cuando habían acertado, darles la respuesta apenas cambió nada [2].
Para él, «a medias» y «no lo sabe» no son un suspenso. Son la lista de lo que toca repasar.
Lo que no sabe, otro día
Lo que ha fallado no se arregla preguntándolo cinco veces seguidas esa noche. Apúntalo y vuelve a preguntárselo dentro de uno o dos días. El mismo tiempo de estudio repartido en varios días deja más recuerdo que concentrado en uno solo [3]. Si a la segunda lo sabe, se tacha.
Que lo lleve él
Un metaanálisis de 28 estudios sobre cómo ayudan los padres con los deberes encontró que la forma de implicarse asociada a mejores notas es la que deja que el trabajo lo organice él, con el interés y la ayuda de los padres cuando la pide [4]. Aquí, eso quiere decir que sea él quien pida que le preguntes, quien elija el tema y quien apunte lo que ha fallado. Tú pones las preguntas y el reloj.
Con AulaPeral
Desde «Mi familia» entras en el espacio de tu hijo, abres el tema y en «Examen» eliges «Para preguntar en casa». AulaPeral prepara las preguntas a partir de sus apuntes, cada una con su respuesta y con lo que tiene que decir. Tú se las haces en voz alta y marcas «Lo sabe», «A medias» o «No lo sabe». Al terminar ves lo que hay que repasar, y lo que no sabía le vuelve a salir en sus repasos otro día.
Fuentes
- Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J. y Willingham, D. T. (2013). Improving students’ learning with effective learning techniques. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4–58. doi.org/10.1177/1529100612453266
- Pashler, H., Cepeda, N. J., Wixted, J. T. y Rohrer, D. (2005). When does feedback facilitate learning of words? Journal of Experimental Psychology: Learning, Memory, and Cognition, 31(1), 3–8. doi.org/10.1037/0278-7393.31.1.3
- Cepeda, N. J., Pashler, H., Vul, E., Wixted, J. T. y Rohrer, D. (2006). Distributed practice in verbal recall tasks: A review and quantitative synthesis. Psychological Bulletin, 132(3), 354–380. doi.org/10.1037/0033-2909.132.3.354
- Xu, J., Guo, S., Feng, Y., Ma, Y., Zhang, Y., Núñez, J. C. y Fan, H. (2024). Parental homework involvement and students’ achievement: A three-level meta-analysis. Psicothema, 36(1), 1–14. doi.org/10.7334/psicothema2023.92