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Qué hacer cuando no sabes explicarle los deberes a tu hijo

AulaPeral · · 4 min de lectura

Son las nueve de la noche, tu hijo tiene que entregar mañana unos problemas de fracciones y tú hace treinta años que no haces uno. O te acuerdas, pero en clase lo han dado de otra manera y tu explicación le lía más.

No eres el único. En la encuesta de la Fundación «la Caixa» sobre clases particulares, una de cada cuatro familias que las pagan da como motivo que en casa no pueden ayudar con los estudios [1]. Antes de llegar a eso, hay bastante que puedes hacer sin saberte la materia.

Saber la materia pesa menos de lo que parece

En 2024, la revista española Psicothema publicó un metaanálisis que reunía 28 estudios, con más de 378.000 alumnos, sobre cómo se implican los padres en los deberes y qué relación tiene cada forma con las notas [2]. Ayudar con el contenido apenas tuvo relación con los resultados, y controlar o ayudar más a menudo, tampoco. La única forma de implicarse que salió asociada a mejores notas fue lo que los autores llaman apoyo a la autonomía: que el trabajo lo organice y lo haga él, con tu interés y tu ayuda cuando la pide.

Una revisión anterior, de Erika Patall, Harris Cooper y Jorgianne Robinson, encontró algo parecido. Poner normas sobre los deberes, como a qué hora y en qué sitio se hacen, tenía más relación con el rendimiento que otras formas de ayudar. Y cuando a los padres de alumnos de Primaria les enseñaban a acompañar los deberes, sus hijos los terminaban más a menudo y con menos problemas [3].

Si las Matemáticas te ponen nervioso

Un equipo de la Universidad de Chicago siguió durante un curso a 438 niños de 1.º y 2.º de Primaria. Los hijos de padres con ansiedad hacia las matemáticas aprendieron menos matemáticas ese curso y lo terminaron con más ansiedad, pero solo cuando esos padres les ayudaban a menudo con los deberes de matemáticas. Cuando ayudaban poco, la ansiedad de los padres no se notaba en los hijos [4].

Si los números te agobian, ayudarle no consiste en explicarle tú las fracciones. Puedes acompañarle de las otras maneras de este artículo y dejar la explicación al libro, al profesor o a otra persona de casa.

Qué hacer esa tarde

  1. Pídele que te lo explique él. Qué pide el ejercicio, qué han dado en clase y hasta dónde llega. Contándolo en voz alta a veces ve él dónde se ha perdido. Explicarse los pasos a uno mismo tiene utilidad moderada en la revisión de Dunlosky y otros sobre técnicas de estudio [5].
  2. Buscad el ejemplo resuelto. En el libro o en su cuaderno casi siempre hay un ejercicio parecido que hicieron en clase. Comparadlo paso a paso con el de hoy. Así sigue el método de su profesor y no el tuyo, que puede ser otro.
  3. Distingue «no sé» de «no tengo ganas». Si ha entendido el ejemplo y aun así no arranca, hace falta otra cosa: hora fija, sitio fijo y el móvil en otra habitación. En la revisión de Patall, poner normas fue la forma de ayudar con más relación con el rendimiento.
  4. Que haga lo que pueda y escriba la duda. Un ejercicio a medias con una nota del tipo «no sé por qué aquí cambia el signo» le dice al profesor qué tiene que volver a explicar. Si se lo haces tú, el profesor ve un ejercicio bien hecho y no se entera de nada.
  5. Si usáis un chat de IA, pedid pistas. «Resuélveme esto» le da la solución, y en el examen no la tendrá. «Dame una pista para empezar, sin decirme el resultado» le deja el trabajo a él.
  6. Si se repite, habla con el profesor. Si se atasca todas las semanas en la misma asignatura, cuéntaselo a su profesor o a su tutor. Puede que arrastre un hueco de un curso anterior, y quien mejor sabe por dónde cogerlo es quien conoce el temario.

Cuando la tarde se tuerce

Si acabáis los dos levantando la voz, parad diez minutos. Un ejercicio sin terminar se arregla mañana en clase. Si cada tarde acaba en pelea, tu hijo empezará los deberes ya enfadado, y tú también.

Si a pesar de todo en casa no podéis acompañarle, porque no llegáis a tiempo o porque la asignatura se os escapa, en Clases particulares, academia o estudiar en casa repasamos cómo decidir qué le hace falta.

Fuentes

  1. Observatorio Social de la Fundación «la Caixa» (2026). Los hogares con mayor renta gastan un 18 % más en clases particulares en España (nota sobre el estudio La educación en la sombra en la península ibérica). mediahub.fundacionlacaixa.org/es/social/programas-sociales/exclusion-social/2026-02-03/estudio-educacion-extraescolares-desigualdad-observatorio-social-7977.html
  2. Xu, J., Guo, S., Feng, Y., Ma, Y., Zhang, Y., Núñez, J. C. y Fan, H. (2024). Parental homework involvement and students’ achievement: A three-level meta-analysis. Psicothema, 36(1), 1–14. doi.org/10.7334/psicothema2023.92
  3. Patall, E. A., Cooper, H. y Robinson, J. C. (2008). Parent involvement in homework: A research synthesis. Review of Educational Research, 78(4), 1039–1101. doi.org/10.3102/0034654308325185
  4. Maloney, E. A., Ramirez, G., Gunderson, E. A., Levine, S. C. y Beilock, S. L. (2015). Intergenerational effects of parents’ math anxiety on children’s math achievement and anxiety. Psychological Science, 26(9), 1480–1488. doi.org/10.1177/0956797615592630
  5. Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J. y Willingham, D. T. (2013). Improving students’ learning with effective learning techniques. Psychological Science in the Public Interest, 14(1), 4–58. doi.org/10.1177/1529100612453266

Una pista, sin la solución

En AulaPeral, si se atasca en un ejercicio, pulsa «Pista» y le dice por dónde empezar, sin darle el resultado. Las dudas del tema se las pregunta al tutor, que le contesta con sus apuntes delante. Buscamos familias que lo prueben gratis durante el piloto.

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